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Año  1991, para muchos el comienzo del Grunge, no sólo como música, sino como movimiento cultural que cambió el paradigma musical de la época. Pero qué es el grunge. ¿Es un movimiento musical que (con su carácter revolucionario), hizo cambiar el escenario no sólo del rock internacional sino de la música comercial? ¿Es una postal de esa época, una postal que retrotrae a un tiempo de alegría y diversión a las personas que tuvieron la suerte de pasar la adolescencia en la década del 90? ¿Es un movimiento aprovechado por el cíclico comercio de la música para captar y aprovecharse de las ideas propias de los artistas? ¿O será todo eso junto?

Quizás la pregunta es demasiado ambiciosa, pero es necesario entender qué es el grunge para reconocer y admirar a uno de sus mayores exponentes, Pearl Jam. O ahora que lo pienso mejor, la situación sería al revés: Es necesario reconocer a Pearl Jam, para entender qué  es el grunge.

La salida de Ten casi en simultáneo con Nevermind, hizo que a la banda se la compare constantemente con (¿sus vecinos?), Nirvana. Las ganas con que Stone Gossard y Jeff Ament salieron de nuevo al ruedo con una nueva banda, parida prácticamente de las cenizas de una anterior: Tras la muerte de Andy Wood y Mother Love Bone, los muchachos produjeron demos instrumentales que tuvieron la suerte de llegar en las manos de un surfista californiano con un estilo de voz tan particular como su vida privada, Eddie Vedder. Pero esto era sólo el comienzo de la banda.

Aunque muchos intenten simplificar la irrupción de la banda justificando que aprovecharon el momento y tan sólo con su primer disco ya llegaron a una masividad, hay que reconocer que los problemas llegarían después: Cómo mantener su subsistencia a pesar de todo, su mantenimiento en el tiempo, en otras palabras, su lucha por mantenerse a flote y siempre vivos. Lo que empeoraba el panorama, es que el Grunge, no estaba pasando por uno de sus mejores momentos: A las tragedias de Kurt primero y Layne Staley, luego; le seguían las disoluciones de Soundgarden  y Stone Temple Pilot (aunque tuvieron sus resurrecciones en el 2010 y 2008, respectivamente);  parecían el ocaso del movimiento de los 90.

Sin embargo, Pearl Jam subsistía a base de ese sonido potente, sucio y cargado de ira que lo caracterizaba. Pero el punto fuerte de la banda, se encontraba en sus letras, muchas de las cuales le pertenecían a Eddie. Vedder, quien venía de una infancia traumática, encontró un espacio en la banda para canalizar todos esos problemas.  Alive y Better Man son las mejores muestras de eso: La primera de ellas hace referencia a la inestabilidad emocional que sufrió un pequeño Eddie al enterarse que su padrastro, realmente no es su padre; y su verdadero papá se encuentra muerto (lo más terrible, es quizás que él lo conoció ya que era un gran amigo de la familia). Mientras que el segundo tema, trata sobre la violencia de género pero desde una mirada personal, contando la historia de cómo su padrastro golpeaba a su madre.

Quizás lo más llamativo también era que Pearl Jam (y sobre todo Vedder), no intentaba caerle bien ni a su propio público. Ellos mostraban su verdad, por más cruda que sea, y quedaba en el receptor decidir si estaba de acuerdo. Una clara muestra de esto es la canción Corduroy, donde Eddie se burla por una campera de pana que él compro a muy pocos dólares, y una vez que  la banda llegó a la masividad, los seguidores de la banda compraban el mismo diseño de la campera a más de 600 dólares.  “Ellos pueden comprar, pero no pueden ponerse mi ropa. No quiero cojear para que ellos caminen. Nunca sabrías de mi antes”, dice en una de las partes más recordadas de la canción.

Para comienzos del 2000, el mérito de esta banda parecía ser la continuidad de la misma. Resulta difícil de explicar, pero se puede pensar que lo que realmente mantiene unida a esta banda no son ni los 74 álbumes que llevan realizados (EP’s, discos de estudio, lados B, recopilaciones y grabaciones en vivo), ni los documentales (como el estrenado el año pasado, PJ Twenty, por el amigo y director Cameron Crowe, al cumplirse 20 años de la banda); sino que es la relación con su público.

El público de Pearl Jam encuentra, sobre todo en Eddie Vedder, a los portadores de una voz que ya se creía apagada. Prueba de esto, fueron las dos visitas que tuvo la banda en nuestro país. Tanto en Ferro como en el estadio Único de La Plata, se pudo ver a Vedder como el nexo entre esa generación X y la actual. En una relación casi mítica, la banda retoma el discurso de esos jóvenes disconformes con su presente y lo hace encajar en éste. Y aunque los contextos hayan cambiado y sean muy difíciles de comparar aquellos jóvenes de principios de los 90 y los actuales, Pearl Jam siempre cantará a los mismos…  “A human being that was given to fly”...

                                                                                                         Juan Kathrein.


 
 
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